El Salmo tercero. Protección contra los enemigos y para enfrentar dificultades.

Muchas son las ocasiones en que atravesamos periodos de gran dificultad, en los que nuestra fe es puesta a prueba de disímiles formas. En el trabajo, en el hogar con los amigos. Pero esos momentos de tristeza e inseguridad pueden ser alejados con el poderoso salmo tercero.

El salmo tercero es un clamor de ayuda en los momentos de más necesidad. Una súplica que trasciende el espíritu y llega a los pies del nuestro salvador.

Jehová es mi escudo Salmos 3: 1-8

Oh Jehová cuanto se han multiplicado contra mí mis adversarios. Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: no hay para él salvación en Dios. Selah. Más tu Jehová, eres escudo alrededor de mí, mi gloria y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová y Él me respondió desde su monte santo. Selah.

Yo me acosté y dormí, y desperté porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente que pusieren sitio contra mí. Levántate oh Jehová sálvame Dios mío. Porque tu heriste a mis enemigos en las mejillas. Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová. Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah.

El salmo tercero. La fe verdadera obra milagros.

Si estás abatido y te sientes acorralado por pruebas difíciles. Entra en tus aposentos y cerrada la puerta clama al Señor. Si las palabras no llegan este salmo es una invocación poderosa para que Dios te escuche. Él verá y oirá tu aflicción y te responderá desde su morada celestial.

Todo lo que pidamos dijo nuestro señor Jesucristo en su nombre por nuestra fe en su gracia nos será concedido. Solo tienes que creerlo. Dios nos ama. Él no te pondrá una carga que no puedas soportar ni una prueba que no puedas vencer. Él que persevera en la oración cosechará victorias.

Amén.