Un asesino se forma con dos partes de codicia y tres partes de desobediencia.

Bien dice la biblia que el temor a Jehová es el principio del conocimiento, pero los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina. Dice en Proverbios 1:7-8. Escucha hijo mío la disciplina de tu padre y no abandones la instrucción de tu madre; porque diadema de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello.

La sociedad consumista que vivimos crea desigualdad y muchos de los menos favorecidos aspiran a vivir vidas lujosas y a obtener este sueño a cualquier costo. La codicia es un arma que el enemigo sabe explotar muy bien. Satanás se aprovechará de tus debilidades para hacerte caer en sus redes.

Si quieres mejorar tu vida solo Dios puede ayudarte. Ora al Señor.

La codicia empieza cuando envidias lo que no puedes tener con tu posición social. Pero el deseo crece en tu corazón y te encuentras pensando en como obtener más dinero, como tener ese carro que quieres o como crecer rápidamente en tu negocio.

Cuando la familia está lejos de Dios y aún con Dios los jóvenes son vulnerables a los ataques del enemigo. Si tu hijo no conoce a Dios ahí fuera hay una jungla de peligros. El hijo que no conoce a Dios no sabe cómo amar y respetar a sus padres. Por eso no podrás controlarlos sin la ayuda del Señor.

Los jóvenes adolescentes son muy vulnerables al enemigo.

Al hijo irrespetuoso los malos amigos lo arrastran fácilmente, Satanás los manipula. Por eso puede caer en la droga, alcohol, unirse a pandillas, robar, pero la mayoría de las veces termina derramando sangre inocente. Todo por la codicia, más dinero, más lujos, más poder. Porque no hay temor de Dios en él. Por eso Dios te dice que instruyas a tu hijo desde la cuna.

Dios en su visión universal dice: Hijo mío si los pecadores te quieren persuadir no lo consientas. Si te dicen ven con nosotros, estemos al acecho para derramar sangre inocente. Embosquemos sin motivo al inocente. Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de ganancias, echa tu suerte con nosotros; tendremos una sola bolsa. No andes hijo mío dice el Señor en el camino de ellos. Aparta tu pie de sus senderos. Porque sus pies corren al mal y se apresuran a derramar sangre.

El fin de los codiciosos es la muerte dice el Señor.

Ellos ponen asechanza a su propia vida dice Dios. A su propia vida le ponen una trampa. Ese es el camino de todo el que es dado a la codicia, la codicia quita la vida a los que la poseen. Todo lo perderá el codicioso hasta su propia vida. Así dice la palabra de Dios en Proverbios 1:11-19

Todo el que tiene hijos interiorice esta enseñanza. Al niño se le educa en la palabra de Dios desde la cuna. La palabra los hace crecer fuertes espiritualmente; y cuando llegan las pruebas, el conocimiento que tienen de las escrituras son un escudo frente al enemigo. Podrán tomar sus propias decisiones, pero conociendo el riesgo a que se exponen. Si el corazón es malvado sus pies correrán al mal. Pero si su corazón es justo Dios los librará de la prueba y el enemigo no podrá segar su vida.