Salmo trece para perseverar en la oración.

Las oraciones que emitimos a nuestro Dios no siempre son contestadas con rapidez. A veces el señor pone aprueba nuestra fe y mientras alrededor nuestro suceden milagros; solo vemos silencio para nuestros problemas que siguen aumentando cada vez más.

No te desalientes, porque las grandes bendiciones tardan en llegar, pero son firmes como una roca de fundamento y el Señor escucha y escudriña nuestros corazones cada día. Utiliza el Salmo trece para clamar a Dios y derramar tu pena a sus pies.

Salmo trece. No te canses de clamar por tu milagro.

Dice el Salmo 13: 1-6 Hasta cuando Jehová ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuando esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuando pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

Mira, respóndeme oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos para que no duerma de muerte. Para que mi enemigo no diga lo vencí. Mis enemigos se alegrarían si yo resbalara. Más yo en tu misericordia he confiado. Mi corazón se alegrará en su tu salvación. Cantaré a Jehová porque me ha hecho bien.

El salmista a pesar de que sufre y no ve respuestas confía en Jehová.

Así es hermanos, en este pasaje de los salmos. El salmista está desesperado porque Dios no le ha dado respuesta, a sus problemas. Se siente abrumado, perseguido y tiene miedo de la muerte.

Sin embargo, clama por la misericordia de Dios porque sabe que solo Jehová tiene las respuestas a lo que tanto necesita; y aunque lleva tiempo gimiendo y clamando no pierde la fe de que el Señor le va a conceder la salvación y que al final alabará al altísimo y cantará para Él, porque habrá recibido su milagro.

Recibe estas palabras con el corazón y atesóralas. No dejes de agradecer cada día por lo que tienes, aunque te falten muchas cosas. Aunque estés sufriendo clama a Dios que El escuchará tu voz y pronto como el salmista cantarás porque Jehová te hará bien; Jehová tendrá misericordia de ti.

Salmo seis para curar enfermedades y vencer al enemigo.

Muchos ustedes habrán pasado por situaciones delicadas de salud y algunos se habrán recuperado. Pero, otros continúan sufriendo de dolencias diversas que hacen que la vida sea difícil. Dios no quiere que suframos.

Las enfermedades no son castigos de Dios. Sin embargo, cuando están sobre nosotros, el Señor las usa para atraernos a él y para darnos sanidad en su nombre.

Salmo seis. Oración efectiva para los que sufren enfermedades.

Cuando sientas que ya no puedes seguir, que la vida duele demasiado no te olvides de este poderoso salmo que el Señor nos ha dejado para recordarnos que Él continúa entre nosotros. Salmo 6:1-11

Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, oh Jehová porque estoy enfermo; sáname oh Jehová porquemis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada. Y tú Jehová ¿Hasta cuándo? Vuélvete oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti.

En el Sedo a fuerzas de gemir. Todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir. Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad, porque Jehová a oído la voz de mi lloro. Jehová a oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y turbarán todos mis enemigos. Se volverán y serán avergonzados de repente. Hijo de benjamín.

Cada faceta de nuestras vidas está representada en la biblia.

En nuestro libro sagrado podemos encontrar respuestas a todos los problemas cotidianos. En su inmensa sabiduría Dios nos dice cómo actuar en todo momento y sobre todo demuestra que la falta del conocimiento de Dios es lo que produce miseria, enfermedades y problemas sin fin.

Las respuestas que buscas están ahí. La sabiduría es un don de Dios y el que lo encuentra está bendito. En el temor a Dios está la verdadera sabiduría y la fuente de todas las bendiciones. Estudia tu biblia y pide discernimiento para entenderla al espíritu de Dios. Verás como tu vida cambia y fructifica como la tierra seca y sedienta que recibe lluvia y produce hierba, flores y árboles.

El Salmo tercero. Protección contra los enemigos y para enfrentar dificultades.

Muchas son las ocasiones en que atravesamos periodos de gran dificultad, en los que nuestra fe es puesta a prueba de disímiles formas. En el trabajo, en el hogar con los amigos. Pero esos momentos de tristeza e inseguridad pueden ser alejados con el poderoso salmo tercero.

El salmo tercero es un clamor de ayuda en los momentos de más necesidad. Una súplica que trasciende el espíritu y llega a los pies del nuestro salvador.

Jehová es mi escudo Salmos 3: 1-8

Oh Jehová cuanto se han multiplicado contra mí mis adversarios. Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: no hay para él salvación en Dios. Selah. Más tu Jehová, eres escudo alrededor de mí, mi gloria y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová y Él me respondió desde su monte santo. Selah.

Yo me acosté y dormí, y desperté porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente que pusieren sitio contra mí. Levántate oh Jehová sálvame Dios mío. Porque tu heriste a mis enemigos en las mejillas. Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová. Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah.

El salmo tercero. La fe verdadera obra milagros.

Si estás abatido y te sientes acorralado por pruebas difíciles. Entra en tus aposentos y cerrada la puerta clama al Señor. Si las palabras no llegan este salmo es una invocación poderosa para que Dios te escuche. Él verá y oirá tu aflicción y te responderá desde su morada celestial.

Todo lo que pidamos dijo nuestro señor Jesucristo en su nombre por nuestra fe en su gracia nos será concedido. Solo tienes que creerlo. Dios nos ama. Él no te pondrá una carga que no puedas soportar ni una prueba que no puedas vencer. Él que persevera en la oración cosechará victorias.

Amén.