Cazadores de Sombras.Fragmento

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A los dieciocho años fue enviado a su primera cacería. Los exploradores habían detectado actividad demoníaca en uno de los orfanatos de la ciudad. Habían asegurado el lugar dibujando diagramas de protección, para impedir que los niños resultaran perjudicados.

Siempre que había niños pequeños involucrados. Era enviado uno de los mayores para evitar pérdidas humanas. Dada la información que brindó Linda. Una miembro del grupo de exploradores. El demonio era un cambia formas. ¡Debían estar atentos!

Cuando se manifestaba en un cuerpo, el huésped había sido asesinado.

Todo estaba en silencio cuando llegaron al viejo edificio en las afueras de la ciudad. Anna, otra de los miembros de los exploradores abrió la puerta.

Se había infiltrado como cuidadora en el orfanato una semana antes. Se le había indicado hacerlo cuando su grupo descubrió las anormalidades en los cadáveres de dos niños.

Se le había dicho a la prensa que habían muerto a causa de la meningitis.  Lo cierto es que le faltaban los corazones y parte de las vísceras.

En las visiones habían reconocido la clase de ente oscuro que había invadido el lugar. Un poderoso demonio clase cuatro que podía controlar al huésped con un toque. Se alimentaba de corazones y vísceras de niños y podía tomar la forma de cualquier ser vivo que tocara.

Estaban pasando revisión a los pequeños cuando sintieron la presencia. Gracias a la rapidez con la que habían actuado. Lograron poner el sello protector a todas las criaturas.

Al bajar las escaleras. Se dieron cuenta  de que el hechizo de protección, preparado para contener al demonio. Había sido anulado.

Sólo podía suceder cuando el portador de la sangre del sello lo hubiese borrado. Lo que era poco probable.  Significaba que Anna estaba muerta y todos estaban en peligro.

Encontraron su cadáver al lado de la escalera. Le habían arrancado la cabeza y las vísceras estaban esparcidas por todo el lugar. El aura maligna que lo envolvía todo se percibía claramente.

Una de las niñas mayores entró corriendo al vestíbulo. Se horrorizó cuando vio los restos mutilados en la escalera. Sus gritos provocaron cierta ansiedad en Frank que se acercó a tranquilizarla.

Se dio cuenta que el demonio paseaba tranquilamente en su forma intangible fuera del circulo, que el más anciano había dibujado rápidamente en el suelo para protegerlos.

Iba de uno a otro explorador. Tratando de encontrar la presa más fácil. El hechizo más débil.

Frank sabía que no iban a creerle. El ente oscuro había encontrado la brecha en Linda. Sus poderes de síquica le hacían una presa fácil para el devorador de almas infantiles. Había perdido una nena de seis años hacía unos meses.

Nunca habían encontrado el cuerpo. El asesino fue condenado a muerte y se llevó el secreto a la tumba.

La niña se materializó en una esquina de la habitación. Llamando a su madre en voz baja.

─ ¿Mamá? Eres tú.

El grito de Linda fue desgarrador al escuchar a su criatura. Mirarla después de tantos meses. Fue más de lo que pudo soportar. El demonio actuaba dentro de su cerebro para obligarla a salir del círculo.

Ella trataba de resistir porque sabía que no era real lo que veía. La sangre empezaba a salir por sus ojos, narices y oídos. Era evidente que no lo lograría. Moriría dentro o fuera del sello.

Mientras los demás buscaban la forma de contrarrestar el poder demoníaco. Frank puso en marcha un plan peligroso y atrevido. Usando uno de las firmas más difíciles de la Clavícula de Salomón. Invocó un portal jaula que selló con su propia sangre. Allí yacían encerrados poderosos demonios desde tiempos inmemoriales.

La jugada fue tan osada que tomó desprevenido al malvado ente que intentó eludir las cadenas de luz pero le fue imposible. Los generales más temidos del reino de las sombras estaban encadenados en aquella cárcel hasta el fin de los tiempos.

Libre del poder controlador de la malvada criatura, Linda se desplomó sobre el suelo de madera. Su condición era crítica. Necesitaría algo más que medicinas para recuperarse del duro golpe.

El anciano abrazó al joven con admiración para luego agarrarlo de las orejas.

─ ¡Criatura! Ahora tendremos que tenerte todo el tiempo bajo custodia. Deberás aprender la magia más profunda para defenderte de todo ese poder oscuro.

Nunca ningún cazador se ha atrevido a invocar las cadenas de luz reveladora.¡ Pudiste haber sido engullido por las sombras! Se requiere enorme poder, concentración y el don del tercer ojo.

Ha sido una verdadera revelación para nosotros. Hace cuatro generaciones que buscamos al portador.

No podía creer que había heredado un viejo don que pocos cazadores ostentaban. Podía ver la forma natural de la entidad oscura. Incluso antes de que se materializara. Lo que le permitía no ser sorprendido y estar preparado para el ataque.

No se hizo más fácil la vida de Frank con este descubrimiento. Ahora era entrenado para ser un gran líder.

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El príncipe de los cuervos. Fragmento

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Capitulo 2 . La mansión del Cuervo.

La sacó de la tienda abrazada. Ju llevaba las flores en las manos. Nunca su corazón había rebozado felicidad como aquel día. Antón condujo durante una hora.

La casa familiar estaba lejos del tumulto de la ciudad. Durante el camino no dejó de decirle cuanto la quería.

Cuando llegaron el sol se había ocultado. La casa era como una fortaleza protegida por grandes murallas. Fue todo lo que pudo ver en la oscuridad de la noche.

El enorme salón al que entraron estaba levemente iluminado. Una señora de mediana edad bajó a recoger los abrigos mientras avivaba el fuego de la chimenea.

─ ¿Es tu madre? ─le susurró al oído

─ No. Soy huérfano. Mis padres murieron en la última guerra. Quedamos pocos de la vieja estirpe pero aún estamos de pié

Si quieres puedes tomar un baño y bajar a cenar. Acostumbramos  sentarnos a la mesa a las  ocho pm. Ira te llevará a nuestra habitación.

Con un poco de vergüenza  le pidió que tomaran el baño juntos.  Antón sonrió ampliamente mientras le decía.

─ Sólo esperaba que me lo pidieras. Ve, en un minuto estaré contigo.

La mujer la llevó a través de un corredor alfombrado de rojo. Se detuvo ante una gran puerta de nogal que  abrió sin hacer ruido. La habitación era inmensa y estaba amueblada con exquisito gusto al estilo victoriano.

La gran cama también de madera de nogal se alzaba en el centro de la recámara. Cubierta con cortinajes de seda negra con bordados dorados.

Le pareció extraño que la mayoría de los acabados terminaban en figura de ave de oscuro plumaje.  En las que reconoció la figura de un cuervo al cabo de unos minutos.

─ Sabe ─ le dijo a la señora que la acompañaba─ estas figuras me recuerdan a un cuervo que tuve en mi casa una semana. Estaba herido.

La señora esbozó una sonrisa cómplice mientras le preguntaba

─ ¿ Te gustan los cuervos?

─ Nunca había visto uno hasta hace poco. Si todos son como aquel .

¡Me gustan!Era un ave muy tierna e inteligente.

La mujer iba a seguir hablando . Una mirada severa de Antón que entraba en ese momento le selló los labios.  Salió de la habitación con la cabeza baja.

El joven se veía feliz.

─ ¿Te gusta nuestro hogar?

Se le acercaba lentamente . La miraba con los ojos brillantes. Ella sabía que cuando la miraba de esa manera la deseaba y no aceptaría un no por respuesta.

Estaba tan nerviosa que echó a correr por la recámara mientras Antón la perseguía excitándose más con el preámbulo imprevisto.  La alcanzó en la ventana y tomándola en sus fuertes brazos la depositó en el lecho. Estaba tan desesperado por poseerla que rasgó las prendas de ropa que Ju llevaba puestas.

Cuando la tuvo completamente desnuda y temblando entre sus brazos. La poseyó. Primero suavemente . Después con una pasión tan salvaje que las huellas de sus dedos quedaron grabadas en el cuerpo moreno de la muchacha.  Desfallecida de placer en los brazos de aquel hombre. Al que ya amaba ciegamente.

Se despertó cuando sintió besos sobre su boca. Abrió los ojos somnolientos.

─ Te quedaste dormida y no quise despertarte. Has tenido un día duro. Pero mañana debes sentarte  a la mesa. En casa respetamos mucho las tradiciones. Te he traído algo ligero de cenar. Debes estar hambrienta.

Antón puso sobre la cama una bandeja de plata.  Contenía una jarra con jugo de naranja. Un muslo de pollo asado aun caliente y varias lonjas de carne magra que se veían muy apetitosas.

Comió y bebió con ganas mientras él la miraba sonriente. Ira esperaba en la puerta para llevarse la bandeja con los restos de la cena.

La alzó de la cama suavemente después del refrigerio.

─ Vamos, te he preparado el baño. Cuando estés limpia descansarás mejor.

En una puerta lateral disimulada por una cortina de encajes. Estaba la entrada al baño. Moderno en comparación con la habitación. Se accedía a un jacuzzi subiendo cuatro grandes escalones.

Dos bañaderas con puertas corredizas de cristal se levantaban a cada lado de las paredes. Los lavabos estaban dispuestos de forma simétrica dándole al lugar un aire de organización y pulcritud.

Antón había dispuesto todo con verdadero cariño. El agua tibia  estaba cubierta de pétalos de rosas que flotaban sobre la espuma blanca. Los efluvios olorosos del incienso perfumaban el aire. Ella se introdujo dentro del agua cálida y perfumada sintiendo una agradable sensación de bienestar.

También él se desvistió y se metió al jacuzzi. Se sentó detrás suyo abrazándola y masajeando sus hombros con ternura.

─ No sabes cuánto te amo. ─  Julie podía sentir en la inflexión de su voz cuanto le costaba expresar sus sentimientos.

─ Desde la primera vez que te vi me volví loco. No me canso de mirarte ni de desearte. Cuando tengo tu cuerpo así en mis manos.  No puedo dejar de pensar en  hacerte mía.

Ella lo sabía. Estaba sintiendo en la espalda la erección que le estaba provocando . y lo deseaba también.

Se viró de frente mirándolo a los ojos sin vergüenza por primera vez. Se sentó a horcajadas sobre sus piernas . Se le entregó sin ningún prejuicio.

Disfrutó de su intimidad hasta la madrugada. Cuando Antón la cargó para llevarla a la cama. Estaba exhausta de placer.

Fragmento de novela. Desde mis cenizas.

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Capítulo I Semillas de Bondad.

Estaba ansiosa por contarle al señor Nicolau la buena nueva. Limpió mejor que de costumbre. Preparó un delicioso almuerzo criollo y se sentó a escribir en su diario mientras esperaba.

Unos toques ligeros y puntuales le anunciaron la llegada del joven. Ella esperaba ver a su viejo amigo. Pero sólo estaba el hijo vestido de etiqueta.

Julie se había puesto un albo vestido de invierno que destacaba su linda figura. Los largos cabellos risos daban un aire fresco a su hermoso rostro moreno.

Había asombro en la mirada de Nicolau hijo cuando le comentó  que estaba muy bella. Se ruborizó intensamente mientras decía el respetuoso cumplido.

Lo hizo pasar al comedor donde la mesa estaba preparada. El olor delicioso que exhalaba el almuerzo cosquilleó las narices del muchacho despertando su apetito.

Había traído una botella de vino y chocolates. Era una costumbre que se respetaba mucho en la región.

Saciados se fueron a la sala mientras saboreaban una taza de café. Las miradas de Nicolau sobre Julie eran cada vez más largas. Le había agradado la linda joven.

─ Mi padre. ─ Empezó a contarle ─  Desciende de un linaje que se pierde en los inicios de la era feudal y las cruzadas. Es Príncipe de cuna. Se obsesionó con la búsqueda de la verdad. Creía ciegamente en los valores morales, que hacen de los hombres modelos a seguir.

Mi madre murió cuando yo tenía diez años. Papá la adoraba. Sintió tanto su muerte que no volvió a casarse en mucho tiempo. Durante quince años me educó para que fuera un hombre de bien.

Fue herido en la guerra cuando yo tenía dieciséis años por la explosión de un coche bomba. Su pierna no pudo ser salvada a pesar de usarse toda la tecnología disponible.

Era un hombre de fe. Se sobrepuso a su discapacidad. Mandó hacer varias prótesis en diferentes países. Tomando para  uso diario aquellas que le permitían mayor movilidad. Como un hombre enteramente nuevo volvió a la sociedad.

Cuando cumplí mis veinticinco años conoció a Gina, en uno de los banquetes que festejaba la compañía cada año. Era muy parecida físicamente a mamá en su juventud. Quizás por eso mi padre se fijara en ella pasando por alto su ignorancia, modales fingidos y ambición desmesurada.

En poco tiempo ella se mostró asequible a sus avances. Se había enterado de la enorme fortuna de la familia. Nuestro abogado teniendo en cuenta la situación. Le hizo traspasarme los bienes que pertenecían a mi madre; más todo el haber heredado por él de sus padres.

Solo dejó en su poder cierta cantidad de dinero que recibiría cada mes permitiéndole una vida acomodada; con el fin de mantener el patrimonio familiar a resguardo. En el caso que hubiera hijos de la unión tendrían derecho a la herencia paterna.

Gina no estaba al tanto de lo que habíamos hecho.  Se mostraba arrogante y satisfecha consigo misma. Fue una boda fastuosa según el gusto frívolo de la esposa. Mi padre no estaba de acuerdo con muchas de sus locuras pero la quería entrañablemente.

Un mes después ella le pidió un auto nuevo que costaba casi medio millón de dólares. Él  la iba a complacer como hacía con todos sus caprichos.

── Llamaremos a mi hijo para que te compre el auto.

Ella se disgustó. ──¿Por qué tienes que pedir autorización a tu hijo para utilizar nuestro dinero?

La respuesta de mi padre la anonadó. Cuando supo que me había entregado todo el dinero y que solo disponía de una renta; aunque bastante considerable. La máscara de la mujer calló. Lo injurió duramente.

─¿Acaso crees que me casé contigo por tu bella presencia viejo carcamal?─ Le increpó.

─ Pude haberme casado con otros y ser muy rica. ¿ Ahora qué es lo que tengo? ¡ No tengo nada! ¡Quiero el divorcio!

Con el mayor descaro llamó al mejor amigo de papá; pidiéndole que fuera a buscarla. Le dijo que lo había pensado mejor. Le prometió que se divorciaría y se casaría con él ─ Siguió contando el muchacho con la voz empañada por la ira.

─ Mi padre la siguió para hacerla cambiar de idea pero ella fue inflexible.

─ Si no tienes dinero es inútil viejo. ─ Continuó con sus insultos e imprecaciones durante largo rato. Al fin pudo ver a mi padre con el tipo de mujer que se había casado

─  Ni pienses que me iré con las manos vacías─ Continuó diciendo la desvergonzada─ Me llevaré las joyas que me compraste por este  mes tan aburrido que pasé a tu lado. Es mejor así. No imaginas el asco que sentía cuando me besabas. ¿Qué te habías creído?¡ Viejo repugnante!

Sus palabras hirieron mucho a mi padre que solo le había dado amor y ternura complaciéndola en todos  sus caprichos.─ El chico se apretaba las manos ante el duro recuerdo. ─Una hora después el magistrado Sviat la recogía en su coche.

Mi padre estaba destrozado sin embargo oraba a Dios fervientemente pidiéndole apoyo en su dolor. Varias horas más tarde la policía se personó en nuestra casa.

─ Sentimos muchos ser portadores de esta mala noticia señor Nicolau. ─Dijeron los agentes─ Su esposa ha fallecido en un accidente de auto. Hemos traído sus pertenencias entre ellas estas joyas. Parecen ser muy valiosas.

¡Eran las joyas de mamá!…

 

Aínus. Fragmento de Novela

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Capítulo I  Entre sombras.

Los gritos dolorosos de una mujer empezaron a rasgar la media noche. El palacio despertó bajo la impresión de que algo extraordinario estaba sucediendo.

El rey, a quien no le gustaba ser molestado mientras dormía. Abrió los ojos mal humorado.  Un nuevo alarido lo hizo levantarse de un salto.

Los gritos provenían de la habitación de su hija; al final del pasillo. No habían más habitaciones en la torre.  Presa  de una congoja en aumento. Con los pies descalzos y una simple bata de seda sobre el cuerpo. Echó a correr por el corredor.

La alta puerta de nogal estaba cerrada.  Aporreó con los puños la madera liza que sonaba hueca como fondo de ataúd,  gritando el nombre de su hija.

Le pareció una eternidad el minuto que tardó en abrirle la doncella negra.  Los gritos habían cesado.

La princesa mostró el rostro detrás de la sirvienta con una sonrisa forzada.

─ Puedes irte papá. Son cosas de mujeres. Estoy bien.

Un poco sorprendido y amoscado volvía a su habitación. Cuando un último grito desgarrador y el llanto agudo de una criatura irrumpió en sus oídos.

─ ¿ Qué diablos sucede aquí?─ Masculló apartando a la sirvienta de un empujón y entrando de lleno en la pieza.  Sobre la cama. El duque con los cabellos en desorden y el rostro sudoroso por el esfuerzo. Sostenía un bebé recién nacido, que le había pasado la partera.

Llegaron a oídos del el rey. Las palabras de la comadrona cuando se acercó a la princesa Zury para informarle.

─ Felicidades alteza. Su esposa a dado a luz un varón.

El por qué se habían solicitado en secreto los servicios de una partera extranjera. La visión de su yerno que había dado a luz una criatura y su hija vestida de mancebo. Conmocionaron al rey.

¿ Lo que sucedió después?  Eso os lo contaré  más adelante…..

Souls of steel.

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She was sitting on an old wheelchair next to a traffic signal near a large local Moscow market. It was winter. The snow ran down her face bruised by the cold. she trembled slightly from time to time.
Her ragged clothes did not protect her from the onslaught of the particularly rough wind that blew through the trees until they crashed against the windshields.
Her body unable to resist the privations was collapsing when I managed to pass by her side. Her fingers were stiffening inside the old gloves. Her eyes widened in a sad expression of fear and helplessness.
I went to help her. She hugged me while was shaken by violent spasms.  Stammered words that I did not understand, while her tears crystallized forming tiny icicles on her sunken cheeks.
I asked for help from those who passed while I held her in my arms. But they only watched. They continued long without changing the indifferent grimace of their tired faces.
Little by little, it calmed down. Meanwhile I caressed her hair that was once reddish. I smiled at her as I spoke to her. I knew she did not understand me yet I tried to comfort her as long as I could.
I had called the emergency room. They delayed arriving.
The weather deteriorated rapidly. I felt my hands cramped by the inclemency of time. The temperature had dropped so much that my body was clogged under the fur coat.
Over the course of the minutes some people had gathered around us. They showed an insane curiosity. None came to offer support.
I pressed it on my heart. A growing tenderness for that helpless being made its way into my being. I joined my tears to her, deploring in the soul the insensitivity of the people around us.
The expression on her face became serene, she smiled. I noticed the ocean of calm that filled her blue eyes. For a moment I thought it was okay but a second later it was gone
The passers-by were still there with a sullen look. Without a hint of feeling in their faces of rare beauty. As without a perpetual winter, he would lodge in their lives, trapping their heart between the ice, the snow and the hooting of the blizzard.
That was the first time I saw Moscow. The golden towers of the churches rose up to the sky. The images of a glorious past had left traces of grandeur in the avenues of bare trees.
I met people who say to be touched by beggars in the streets, with families that have lost their homes. However they have not extended their hand to alleviate the poverty of these pariahs of fate, despite knowing that many of them will not survive the harsh Russian winter.
Generosity is just a myth on the wall. For most of the people I tried everything has its price even friendship or love.
It is as if the city breathed and injected poison to the people who live in it. Beautiful and cold city of white violence of forgotten dawns.
I walked through its avenues. I sat in their parks where only the youngest have fun without the weight of what will happen tomorrow. I returned home sad.
I remembered my city of sun and sea. The warm people who love and fight even though they live hard moments. Although they do not know what will happen to their lives every morning.
I missed the cries of the neighbors inviting the morning coffee from the open balconies. The outstretched hands to make others’ pain their own. Hope in the eyes.
Yes. There are bad people like everywhere. But they are the least. Not like in this proud and virulent city that today welcomes me with proud eyes. That sees me pass like a rest of the breeze laughing at my humanity on the skin. Hoping to change me forever.
From its throne of ice the city exudes bitterness over its own children. They get lost in the vortex of their empty lives. Encased in their unattainable world as machines of bones and blood. Without love, without future.
The snow falls but it does not affect me. Jack Frost has drawn a magical world with snowflakes in my window. He has looked at me with his gray eyes. He smiled while drawing.
The snow falls on my black hair. I wonder. Can they see the god of winter when he glides on the wind with his dresses woven of glass? Everything falls asleep in his wake. But my heart will keep beating under the frost.

Extinción

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Siempre pensó como sería tomar a su bebé en los brazos. Escuchar sus primeros balbuceos. La máquina le había asegurado que el feto sería saludable.

─Su coeficiente intelectual será mayor  que el de cualquier adulto al nacer y seguirá aumentando mientras crece.─ Anunció el robot con voz metálica para luego aconsejarle─ Deberías no tenerlo. Ustedes los humanos siempre encuentran la forma de autodestruirse.

Ariana ignoró el comentario. No sabía que los robots pudieran ser mordaces. Seguramente estaba averiado. Lo reportaría apenas saliera del hospital.

─ Es una bendición─ Pensó sobando su vientre puntiagudo mientras esperaba en el salón de parto. Hacía mucho que intentaba quedar embarazada sin lograrlo.

Habían quedado atrás esos días en que la mujer daba a luz con dolor. La tecnología les permitía estar adormecidas mientras los médicos extraían a la criatura con ayuda de máquinas estilizadas.

Media hora después le entregaron la bebé. Era hermosa. Sus ojos eran de un extraño color púrpura y la miraban fijamente. Le recordaban a un joven con el que tuvo una aventura meses atrás cuando su relación estaba a punto de romperse.

Había sido tan tierno. La escuchó mientras llorando y un poco ebria daba rienda suelta a sus quejas y lo ponía al tanto de su miserable vida. Le había secado el rostro con su pañuelo calmándola con voz persuasiva.

Después hicieron el amor como locos en un motel de las afueras de la ciudad. Cuando regresó a casa recordó que ni siquiera le había preguntado su nombre. Pero no hizo falta. Él desapareció de la misma forma que había llegado.

Abrazó fuerte a su hija impregnándola de amor.

Le parecía escuchar en su cerebro una voz armoniosa que le decía.

─ Al fin te conozco mamá.

Ariana pensó que era su mente jugándole una mala pasado. Había leído en alguna parte que muchas mujeres sufrían de una condición llamado estrés post-parto al dar a luz.

Revisó a la niña. Le extrañaba que no emitiera un solo sonido aunque sonreía como hacen los bebés. Se llevó una sorpresa al abrirle la boquita y cerciorarse de que no tenía lengua.

Horrorizada y enfadada tocó el timbre de emergencia. Acudió el mismo robot especializado en pediatría que la atendió el principio.

─ ¿ Qué desea? Sus signos vitales y los de la criatura están bien.

─ ¿No ve que mi hija tiene una mal formación en su boquita?.¡ No tiene lengua!

─ Su hija no tiene malformaciones señora. En cuanto a su aparato lingüístico dada su condición híbrida no lo necesita.─ Salió de la habitación dejando a la madre indignada amenazando con quejarse a la junta médica.

─ Pronto gracias a usted nada de esto existirá. ─ Fue la fría respuesta de la máquina.

Decidida a salir de allí tomó sus pertenencias y a la pequeña que parecía haber crecido dos palmos.

─ Mi padre llegará pronto. Tengo que despedirme mamá.

La voz en su cerebro no cesaba y la niña tenía los ojos llorosos.

Ariana miró a su hija con temor.

─ ¡Al fin lo entiendes mamá!

La abrazó mientras las naves invasoras nublaban el cielo.