Jesús de Nazaret. Anoche Dios me habló.

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Muchos se preguntarán el por qué de este post en medio de fragmentos de libros de aventura e historias de amor. A veces un sueño puede ser desconcertante hasta el punto de hacerte sentir esperanza, dolor y miedo.

Me soñé envuelta en la angustia de la muerte. En ese estado crítico de mi vida alcé mi voz en una oración¡Dios mío ayúdame!La lluvia de balas que pasaba silbando sobre mí mató a todos mis compañeros. Me dejó como recordatorio del terrible momento que viví una herida en el hombro que me escocía con cada movimiento.

Caminé entre cientos de cadáveres. Otras personas se acercaban al lugar de la catástrofe. yo seguía desorientada pero no olvidé darle gracias a Dios por la vida. Entonces ví al Señor. Se acercó lentamente y puso sus manos sobre mis hombros.

¡ Escribe mi nombre!

Fueron sus palabras antes de marcharse. No sabía a donde iba y me ví escribiendo su nombre. Mis dedos dibujaban su nombre sobre la tierra fresca¡ Jesús de Nazaret! No podía detenerme. De vez en cuando intercalaba una palabra de perdón.

Otros junto a mí parecían escribir también el nombre. Logré distingir la palabra Perdóname escrita en grandes letras sobre la colina. Alguien a mi lado murmuraba

─ ¡Toda mi vida he sido cristiano y me dijo que no me conocía!

Parecía afectado por la pérdida. Le pregunté a donde había ido Dios.

─ Ha ido al monte del calvario.

En aquel momento el dolor apretó mi corazón.  Un dolor que no se puede describir con palabras. Una pena inmensa me invadía y no podía respirar. Como cuando alguien que amas se va por mucho tiempo. Solo me quedaron sus palabras.

¡Escribe mi nombre!

En mi ignorancia todavía no entiendo el mensaje del Señor. Si alguien tocado por el espíritu  lo sabe¡ Aquí estoy esperando!

Fragmento de novela. El Dragón negro y la Emperatriz de Loto

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Muchos se preguntarán de que va esta novela que ha llegado al top 77 de lo más vendido en la sección de Acción y Aventura de Kindle Amazon en 19 días. Los dejo con un framento de este precioso libro de aventuras.

Capítulo II. El despertar del Dragón

Al amanecer los reclutas vieron interrumpido su sueño por el sonar de una campana de metal. Los niños del primer piso eran hijos de nobles. No estaban acostumbrados a levantarse temprano. El comandante a cargo del cuadrante norte era un hombre de carácter fuerte, pero justo.

Parado en medio del salón arengó con voz de trueno.

─  Esto que ha pasado hoy. Infringe la disciplina militar. Ustedes son soldados. ¡Ya no son niños! Quedan advertidos. El que no esté preparado para salir al campo cuando se escuche la doceava campanada. Recibirá quince azotes con un látigo de verga de buey.

Después será atado medio día en la plaza para escarmiento de vagos y morosos. ¡Andando!

Desfilaron en una larga hilera. Hacía frío. La media hora para llegar a la base de entrenamiento del cuadrante norte se hacía insufrible. Julie era la única niña en aquel grupo de cincuenta.

El comandante que a la vez ostentaba el título de General Supremo, la observaba de reojo. Mientras otros niños  caminaban con dificultad; ella parecía no experimentar el cansancio, ni el viento helado que dificultaba la marcha.

Nada más llegar los recibió Arak. Capitán de la guardia.  Los formó en la planicie dándoles instrucciones. Era de presencia agradable a pesar de la enorme cicatriz que le cruzaba la mejilla derecha. Se dirigió a sus nuevos reclutas con palabras concisas.

─  La primera etapa en vuestro entrenamiento será fortalecer el cuerpo. Para lograrlo deberán correr muchos quilómetros cada día.

Cuando sean lo suficientemente veloces y resistentes comenzaremos con los ejercicios de fuerza.

Descansen diez minutos. Correrán al paso durante una hora para comenzar el día. Acomoden su cuerpo a un ritmo de marcha que les permita ahorrar energías.

Este será el día más difícil de todos. Sus piernas dolerán y pesarán como plomo. Respirar será doloroso. Sentirán en sus costados agudas punzadas Pensarán que no podrán hacerlo pero deberán terminar la carrera.

El que no pueda pasar esta prueba avergonzará a su familia . El futuro de sus clanes está en sus manos.

Un circuito alrededor de este cuadrante está diseñado para esta prueba.

Los primeros en llegar serán recompensados. Los que no puedan terminar, no importa las razones serán expulsados.

Deben llegar por sí solos. Si están heridos, un compañero les ayudará voluntariamente.

El circuito era bastante abrupto. Subidas empinadas  matizadas por largas planicies, en un recorrido de cinco km. Para niños que nunca habían salido de sus casas era un reto inimaginable.

Los padres habían sido lo suficientemente previsores como para darles educación a sus hijos en materia de lucha cuerpo a cuerpo así como también los iniciaron en el control del elemento que cada clan había heredado de los antiguos.

Esto podía ayudar. El cuerpo podría resistir con menos esfuerzo la carrera.

 

Aliú el hijo del señor del sur, era un mocetón orgulloso. Tenía doce años. Era el más fornido del grupo.

─ Yo ganaré la carrera. ─ dijo, mirando desafiante al grupo de niños que se extendía frente a él. Los chicos no voltearon la vista para mirarlo siquiera.

─  Menos palabras y más hechos.─ rugió Arak.

Con el sonido de la campana partieron los corredores. Un soldado experimentado, lideraba la carrera. Se percató rápidamente de que los niños no eran tan débiles como suponía.

Veinte minutos, y habían recorrido más de la mitad del circuito. Faltando un km la carrera estaba apretada. El grupo era compacto ninguno se había retrasado. Arak miraba desde el observatorio pensando.

─ Este grupo augura un buen pelotón de jefes de cien y mil soldados. Espero no me decepcionen. Será difícil elegir al líder.

Sería más sencillo de lo que suponía. Contrario a todas las reglas de seguridad. Un lince de las montañas se cruzó en el camino de los reclutas, atacando a Aliú que iba en la parte delantera.

Todos continuaron la carrera por la ansiada recompensa. Al soldado le estaba prohibido intervenir en lo que sucediera dentro del circuito.  Se quedó observando con tristeza.

Le agradaba aquel mozalbete un poco salvaje. Uno de los niños se desprendió de la fila. Arrebatándole la espada corta de la cintura al soldado que iba guiando al pelotón .

Arremetió contra el animal que al verse atacado dejó a su víctima para hacerle frente a la nueva amenaza.

Aliú dudó un momento, y se lanzó en persecución del grupo. Dejando a su salvador a merced de la fiera.

El rostro del soldado cambió de color. El niño era fuerte pero la bestia era demasiado para él solo. Otro niño salió de la fila abalanzándose sobre el lince que tenía a su víctima en el suelo.

Sacó un puñal de su cintura clavándolo con toda su fuerza en la garganta del depredador; al mismo tiempo el niño derribado  hundía la espada corta en el corazón a la bestia.

El soldado no cabía en sí de satisfacción al ver la manera en que concluyera el incidente. Era obvio que uno de los niños estaba mal herido, pero no había pasado lo peor.

Se dirigió al que había apuñalado a la fiera para felicitarlo por su valentía. Se sorprendió gratamente al reconocer  a la única niña del grupo.

Se le había dificultado reconocerla porque vestía el mismo atuendo de los chicos. La diferenciaba la larga melena dorada que en forma de cola, enmarcaba su lindo rostro de ojos verdes.

─ Bueno, ─ dijo el soldado alarmado mirando al pequeño tendido sobre la tierra; mojada por la sangre que brotaba de sus heridas

─ Todo ha acabado para ti niño. Fuiste muy valiente . Veré que no te expulsen por no acabar la carrera. Aún  queda  un kilómetro, pero tus heridas son demasiado serias para continuar.

─¡ No me rendiré ahora!¡ Terminaré la carrera!─ Gritó Etibar con un nudo en la garganta.

Estaba débil por la pérdida de sangre. Cayó desmayado cuando intentaba incorporarse. El soldado se agachó para sostenerlo pero Julie se interpuso.

─ ¡Quítale las manos de encima!

Sabía que si su compañero no llegaba por sus propios pies o ayudado por sus compañeros no lo admitirían. No importa cuán valiente hubiera sido.

Eso le molestaba. Le parecía injusto después del sacrificio hecho por  el recluta.

Lo cargó sobre sus espaldas colocándolo horizontalmente sobre su nuca.  Su maestro le había enseñado a cargar un pesado leño en el  campo de entrenamiento. Solía caminar con el tronco sobre los hombros, durante horas

Siempre se preguntó para que le serviría aquello. Ahora tenía la respuesta. Después de todo el viejo era sabio.

Sujetó las extremidades del niño con los brazo en forma de arco y salió caminando.

La última  cuesta era empinada. El cansancio hacía mella en su cuerpo. Nunca antes había cargado ese peso subiendo una colina por tanto tiempo.

Los ojos se le nublaban por el esfuerzo. La voz del soldado la animaba a seguir adelante dando voces recias.

─ Muy bien soldado. Un paso tras otro. Veinte metros más soldado. ¡Tú puedes hacerlo!

Atravesó la línea de meta cuando el gong daba la última campanada.

 

Cazadores de Sombras.Fragmento

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A los dieciocho años fue enviado a su primera cacería. Los exploradores habían detectado actividad demoníaca en uno de los orfanatos de la ciudad. Habían asegurado el lugar dibujando diagramas de protección, para impedir que los niños resultaran perjudicados.

Siempre que había niños pequeños involucrados. Era enviado uno de los mayores para evitar pérdidas humanas. Dada la información que brindó Linda. Una miembro del grupo de exploradores. El demonio era un cambia formas. ¡Debían estar atentos!

Cuando se manifestaba en un cuerpo, el huésped había sido asesinado.

Todo estaba en silencio cuando llegaron al viejo edificio en las afueras de la ciudad. Anna, otra de los miembros de los exploradores abrió la puerta.

Se había infiltrado como cuidadora en el orfanato una semana antes. Se le había indicado hacerlo cuando su grupo descubrió las anormalidades en los cadáveres de dos niños.

Se le había dicho a la prensa que habían muerto a causa de la meningitis.  Lo cierto es que le faltaban los corazones y parte de las vísceras.

En las visiones habían reconocido la clase de ente oscuro que había invadido el lugar. Un poderoso demonio clase cuatro que podía controlar al huésped con un toque. Se alimentaba de corazones y vísceras de niños y podía tomar la forma de cualquier ser vivo que tocara.

Estaban pasando revisión a los pequeños cuando sintieron la presencia. Gracias a la rapidez con la que habían actuado. Lograron poner el sello protector a todas las criaturas.

Al bajar las escaleras. Se dieron cuenta  de que el hechizo de protección, preparado para contener al demonio. Había sido anulado.

Sólo podía suceder cuando el portador de la sangre del sello lo hubiese borrado. Lo que era poco probable.  Significaba que Anna estaba muerta y todos estaban en peligro.

Encontraron su cadáver al lado de la escalera. Le habían arrancado la cabeza y las vísceras estaban esparcidas por todo el lugar. El aura maligna que lo envolvía todo se percibía claramente.

Una de las niñas mayores entró corriendo al vestíbulo. Se horrorizó cuando vio los restos mutilados en la escalera. Sus gritos provocaron cierta ansiedad en Frank que se acercó a tranquilizarla.

Se dio cuenta que el demonio paseaba tranquilamente en su forma intangible fuera del circulo, que el más anciano había dibujado rápidamente en el suelo para protegerlos.

Iba de uno a otro explorador. Tratando de encontrar la presa más fácil. El hechizo más débil.

Frank sabía que no iban a creerle. El ente oscuro había encontrado la brecha en Linda. Sus poderes de síquica le hacían una presa fácil para el devorador de almas infantiles. Había perdido una nena de seis años hacía unos meses.

Nunca habían encontrado el cuerpo. El asesino fue condenado a muerte y se llevó el secreto a la tumba.

La niña se materializó en una esquina de la habitación. Llamando a su madre en voz baja.

─ ¿Mamá? Eres tú.

El grito de Linda fue desgarrador al escuchar a su criatura. Mirarla después de tantos meses. Fue más de lo que pudo soportar. El demonio actuaba dentro de su cerebro para obligarla a salir del círculo.

Ella trataba de resistir porque sabía que no era real lo que veía. La sangre empezaba a salir por sus ojos, narices y oídos. Era evidente que no lo lograría. Moriría dentro o fuera del sello.

Mientras los demás buscaban la forma de contrarrestar el poder demoníaco. Frank puso en marcha un plan peligroso y atrevido. Usando uno de las firmas más difíciles de la Clavícula de Salomón. Invocó un portal jaula que selló con su propia sangre. Allí yacían encerrados poderosos demonios desde tiempos inmemoriales.

La jugada fue tan osada que tomó desprevenido al malvado ente que intentó eludir las cadenas de luz pero le fue imposible. Los generales más temidos del reino de las sombras estaban encadenados en aquella cárcel hasta el fin de los tiempos.

Libre del poder controlador de la malvada criatura, Linda se desplomó sobre el suelo de madera. Su condición era crítica. Necesitaría algo más que medicinas para recuperarse del duro golpe.

El anciano abrazó al joven con admiración para luego agarrarlo de las orejas.

─ ¡Criatura! Ahora tendremos que tenerte todo el tiempo bajo custodia. Deberás aprender la magia más profunda para defenderte de todo ese poder oscuro.

Nunca ningún cazador se ha atrevido a invocar las cadenas de luz reveladora.¡ Pudiste haber sido engullido por las sombras! Se requiere enorme poder, concentración y el don del tercer ojo.

Ha sido una verdadera revelación para nosotros. Hace cuatro generaciones que buscamos al portador.

No podía creer que había heredado un viejo don que pocos cazadores ostentaban. Podía ver la forma natural de la entidad oscura. Incluso antes de que se materializara. Lo que le permitía no ser sorprendido y estar preparado para el ataque.

No se hizo más fácil la vida de Frank con este descubrimiento. Ahora era entrenado para ser un gran líder.

El príncipe de los cuervos. Fragmento

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Capitulo 2 . La mansión del Cuervo.

La sacó de la tienda abrazada. Ju llevaba las flores en las manos. Nunca su corazón había rebozado felicidad como aquel día. Antón condujo durante una hora.

La casa familiar estaba lejos del tumulto de la ciudad. Durante el camino no dejó de decirle cuanto la quería.

Cuando llegaron el sol se había ocultado. La casa era como una fortaleza protegida por grandes murallas. Fue todo lo que pudo ver en la oscuridad de la noche.

El enorme salón al que entraron estaba levemente iluminado. Una señora de mediana edad bajó a recoger los abrigos mientras avivaba el fuego de la chimenea.

─ ¿Es tu madre? ─le susurró al oído

─ No. Soy huérfano. Mis padres murieron en la última guerra. Quedamos pocos de la vieja estirpe pero aún estamos de pié

Si quieres puedes tomar un baño y bajar a cenar. Acostumbramos  sentarnos a la mesa a las  ocho pm. Ira te llevará a nuestra habitación.

Con un poco de vergüenza  le pidió que tomaran el baño juntos.  Antón sonrió ampliamente mientras le decía.

─ Sólo esperaba que me lo pidieras. Ve, en un minuto estaré contigo.

La mujer la llevó a través de un corredor alfombrado de rojo. Se detuvo ante una gran puerta de nogal que  abrió sin hacer ruido. La habitación era inmensa y estaba amueblada con exquisito gusto al estilo victoriano.

La gran cama también de madera de nogal se alzaba en el centro de la recámara. Cubierta con cortinajes de seda negra con bordados dorados.

Le pareció extraño que la mayoría de los acabados terminaban en figura de ave de oscuro plumaje.  En las que reconoció la figura de un cuervo al cabo de unos minutos.

─ Sabe ─ le dijo a la señora que la acompañaba─ estas figuras me recuerdan a un cuervo que tuve en mi casa una semana. Estaba herido.

La señora esbozó una sonrisa cómplice mientras le preguntaba

─ ¿ Te gustan los cuervos?

─ Nunca había visto uno hasta hace poco. Si todos son como aquel .

¡Me gustan!Era un ave muy tierna e inteligente.

La mujer iba a seguir hablando . Una mirada severa de Antón que entraba en ese momento le selló los labios.  Salió de la habitación con la cabeza baja.

El joven se veía feliz.

─ ¿Te gusta nuestro hogar?

Se le acercaba lentamente . La miraba con los ojos brillantes. Ella sabía que cuando la miraba de esa manera la deseaba y no aceptaría un no por respuesta.

Estaba tan nerviosa que echó a correr por la recámara mientras Antón la perseguía excitándose más con el preámbulo imprevisto.  La alcanzó en la ventana y tomándola en sus fuertes brazos la depositó en el lecho. Estaba tan desesperado por poseerla que rasgó las prendas de ropa que Ju llevaba puestas.

Cuando la tuvo completamente desnuda y temblando entre sus brazos. La poseyó. Primero suavemente . Después con una pasión tan salvaje que las huellas de sus dedos quedaron grabadas en el cuerpo moreno de la muchacha.  Desfallecida de placer en los brazos de aquel hombre. Al que ya amaba ciegamente.

Se despertó cuando sintió besos sobre su boca. Abrió los ojos somnolientos.

─ Te quedaste dormida y no quise despertarte. Has tenido un día duro. Pero mañana debes sentarte  a la mesa. En casa respetamos mucho las tradiciones. Te he traído algo ligero de cenar. Debes estar hambrienta.

Antón puso sobre la cama una bandeja de plata.  Contenía una jarra con jugo de naranja. Un muslo de pollo asado aun caliente y varias lonjas de carne magra que se veían muy apetitosas.

Comió y bebió con ganas mientras él la miraba sonriente. Ira esperaba en la puerta para llevarse la bandeja con los restos de la cena.

La alzó de la cama suavemente después del refrigerio.

─ Vamos, te he preparado el baño. Cuando estés limpia descansarás mejor.

En una puerta lateral disimulada por una cortina de encajes. Estaba la entrada al baño. Moderno en comparación con la habitación. Se accedía a un jacuzzi subiendo cuatro grandes escalones.

Dos bañaderas con puertas corredizas de cristal se levantaban a cada lado de las paredes. Los lavabos estaban dispuestos de forma simétrica dándole al lugar un aire de organización y pulcritud.

Antón había dispuesto todo con verdadero cariño. El agua tibia  estaba cubierta de pétalos de rosas que flotaban sobre la espuma blanca. Los efluvios olorosos del incienso perfumaban el aire. Ella se introdujo dentro del agua cálida y perfumada sintiendo una agradable sensación de bienestar.

También él se desvistió y se metió al jacuzzi. Se sentó detrás suyo abrazándola y masajeando sus hombros con ternura.

─ No sabes cuánto te amo. ─  Julie podía sentir en la inflexión de su voz cuanto le costaba expresar sus sentimientos.

─ Desde la primera vez que te vi me volví loco. No me canso de mirarte ni de desearte. Cuando tengo tu cuerpo así en mis manos.  No puedo dejar de pensar en  hacerte mía.

Ella lo sabía. Estaba sintiendo en la espalda la erección que le estaba provocando . y lo deseaba también.

Se viró de frente mirándolo a los ojos sin vergüenza por primera vez. Se sentó a horcajadas sobre sus piernas . Se le entregó sin ningún prejuicio.

Disfrutó de su intimidad hasta la madrugada. Cuando Antón la cargó para llevarla a la cama. Estaba exhausta de placer.

Fragmento de novela. Desde mis cenizas.

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Capítulo I Semillas de Bondad.

Estaba ansiosa por contarle al señor Nicolau la buena nueva. Limpió mejor que de costumbre. Preparó un delicioso almuerzo criollo y se sentó a escribir en su diario mientras esperaba.

Unos toques ligeros y puntuales le anunciaron la llegada del joven. Ella esperaba ver a su viejo amigo. Pero sólo estaba el hijo vestido de etiqueta.

Julie se había puesto un albo vestido de invierno que destacaba su linda figura. Los largos cabellos risos daban un aire fresco a su hermoso rostro moreno.

Había asombro en la mirada de Nicolau hijo cuando le comentó  que estaba muy bella. Se ruborizó intensamente mientras decía el respetuoso cumplido.

Lo hizo pasar al comedor donde la mesa estaba preparada. El olor delicioso que exhalaba el almuerzo cosquilleó las narices del muchacho despertando su apetito.

Había traído una botella de vino y chocolates. Era una costumbre que se respetaba mucho en la región.

Saciados se fueron a la sala mientras saboreaban una taza de café. Las miradas de Nicolau sobre Julie eran cada vez más largas. Le había agradado la linda joven.

─ Mi padre. ─ Empezó a contarle ─  Desciende de un linaje que se pierde en los inicios de la era feudal y las cruzadas. Es Príncipe de cuna. Se obsesionó con la búsqueda de la verdad. Creía ciegamente en los valores morales, que hacen de los hombres modelos a seguir.

Mi madre murió cuando yo tenía diez años. Papá la adoraba. Sintió tanto su muerte que no volvió a casarse en mucho tiempo. Durante quince años me educó para que fuera un hombre de bien.

Fue herido en la guerra cuando yo tenía dieciséis años por la explosión de un coche bomba. Su pierna no pudo ser salvada a pesar de usarse toda la tecnología disponible.

Era un hombre de fe. Se sobrepuso a su discapacidad. Mandó hacer varias prótesis en diferentes países. Tomando para  uso diario aquellas que le permitían mayor movilidad. Como un hombre enteramente nuevo volvió a la sociedad.

Cuando cumplí mis veinticinco años conoció a Gina, en uno de los banquetes que festejaba la compañía cada año. Era muy parecida físicamente a mamá en su juventud. Quizás por eso mi padre se fijara en ella pasando por alto su ignorancia, modales fingidos y ambición desmesurada.

En poco tiempo ella se mostró asequible a sus avances. Se había enterado de la enorme fortuna de la familia. Nuestro abogado teniendo en cuenta la situación. Le hizo traspasarme los bienes que pertenecían a mi madre; más todo el haber heredado por él de sus padres.

Solo dejó en su poder cierta cantidad de dinero que recibiría cada mes permitiéndole una vida acomodada; con el fin de mantener el patrimonio familiar a resguardo. En el caso que hubiera hijos de la unión tendrían derecho a la herencia paterna.

Gina no estaba al tanto de lo que habíamos hecho.  Se mostraba arrogante y satisfecha consigo misma. Fue una boda fastuosa según el gusto frívolo de la esposa. Mi padre no estaba de acuerdo con muchas de sus locuras pero la quería entrañablemente.

Un mes después ella le pidió un auto nuevo que costaba casi medio millón de dólares. Él  la iba a complacer como hacía con todos sus caprichos.

── Llamaremos a mi hijo para que te compre el auto.

Ella se disgustó. ──¿Por qué tienes que pedir autorización a tu hijo para utilizar nuestro dinero?

La respuesta de mi padre la anonadó. Cuando supo que me había entregado todo el dinero y que solo disponía de una renta; aunque bastante considerable. La máscara de la mujer calló. Lo injurió duramente.

─¿Acaso crees que me casé contigo por tu bella presencia viejo carcamal?─ Le increpó.

─ Pude haberme casado con otros y ser muy rica. ¿ Ahora qué es lo que tengo? ¡ No tengo nada! ¡Quiero el divorcio!

Con el mayor descaro llamó al mejor amigo de papá; pidiéndole que fuera a buscarla. Le dijo que lo había pensado mejor. Le prometió que se divorciaría y se casaría con él ─ Siguió contando el muchacho con la voz empañada por la ira.

─ Mi padre la siguió para hacerla cambiar de idea pero ella fue inflexible.

─ Si no tienes dinero es inútil viejo. ─ Continuó con sus insultos e imprecaciones durante largo rato. Al fin pudo ver a mi padre con el tipo de mujer que se había casado

─  Ni pienses que me iré con las manos vacías─ Continuó diciendo la desvergonzada─ Me llevaré las joyas que me compraste por este  mes tan aburrido que pasé a tu lado. Es mejor así. No imaginas el asco que sentía cuando me besabas. ¿Qué te habías creído?¡ Viejo repugnante!

Sus palabras hirieron mucho a mi padre que solo le había dado amor y ternura complaciéndola en todos  sus caprichos.─ El chico se apretaba las manos ante el duro recuerdo. ─Una hora después el magistrado Sviat la recogía en su coche.

Mi padre estaba destrozado sin embargo oraba a Dios fervientemente pidiéndole apoyo en su dolor. Varias horas más tarde la policía se personó en nuestra casa.

─ Sentimos muchos ser portadores de esta mala noticia señor Nicolau. ─Dijeron los agentes─ Su esposa ha fallecido en un accidente de auto. Hemos traído sus pertenencias entre ellas estas joyas. Parecen ser muy valiosas.

¡Eran las joyas de mamá!…